sábado, 18 de junio de 2016

LA CATA DE CHOCOLATE, UNA EXPERIENCIA SENSORIAL

Todos hemos escuchado hablar sobre los catadores, maestros que pueden con un sorbo indicar las características de un vino, o con el primer bocado descubrir los secretos más ocultos de una receta.

Como todos los oficios, el de catador no es congénito. La cata es un arte o un oficio dependiendo de la intención del catador, y como todo arte u oficio, debe ser aprendida. Nadie nace catador. Nadie conoce todas las variaciones en el aroma de una flor, pero si se puede saber a que huele determinada flor.

Cuando se va a realizar una cata de chocolate, todos los sentidos deben estar activos.

Primero la vista. ¿Cual es el color de la pieza? ¿Es muy claro, claro, oscuro, muy oscuro,  o negro? ¿El color es uniforme en toda la pieza? ¿Tiene puntos de otro color? ¿Tiene incrustaciones que no debería tener? ¿Cuan brillante es?

El color del chocolate es marrón y su tono dependerá de su composición y del tostado que hubiera recibido el cacao con el cual se preparo, pero un chocolate muy claro pudiera indicar un exceso de sólidos de leche o muy bajo porcentaje de cacao en su formula mientras que un chocolate muy oscuro o negro, pudiera significar que en el momento del tostado del cacao no se separaron los granos por tamaño y se tostaron en exceso los mas pequeños.

Puntos de otro color pudieran ser indicativos de contaminación en la fabricación no necesariamente dañinos, o por falta de higiene. En cuanto a las incrustaciones, si por ejemplo, el chocolate es con almendras, no debería tener otro tipo de frutos secos.

Siempre, quien dirige la cata debe dar una explicación de lo que se está observando en la pieza o piezas a catar, y responder de manera lógica el motivo de cualquier variación que se presentara.

Continuemos con el tacto. ¿Se siente la pieza fría o a la temperatura del ambiente? ¿Queda la huella marcada al tocarla? ¿Se siente pegajosa?
Una pieza muy fría, puede indicar que estaba en refrigeración para conservar la templanza del chocolate por un tiempo mas prolongado. Una leve marca de la huella puede ser normal, pero una pieza pegajosa indica un temperado deficiente si la temperatura ambiente es menor a 26 grados Celsius, o un exceso de materia grasa.

Pasemos al oído. La prueba del sonido se realiza al partir la pieza de chocolate. Debe hacer un sonido seco, de un solo golpe, es inconfundible aun para el oído no entrenado. Una vez conocido se reconocerá de inmediato. No debe ser blando como madera mojada al rajarse, ni como un aplauso.

Sigamos con el olfato. ¿Alguien siente sabrosa la comida cuando tiene gripe y la nariz congestionada? El olfato tiene una significación especial en la cata. Sin olfato, el gusto seria muy pobre.
Toda vez que no es la intención del post hacer un tratado de fisiología nasal, vayamos a los aspectos prácticos. ¿A que huele?, ¿Madera?, ¿Nueces?, ¿Flores?, ¿Frutas?, ¿Chocolate?, ¿Cacao? Todos son válidos, lo que no debe haber es olor a hongo, a fermentación excesiva o a descomposición.

Finalmente, esta el gusto, como sentido mas importante en las catas.
La lengua, órgano principal del gusto, tiene las papilas gustativas, receptores bioquímicos que permiten diferenciar los sabores del producto a catar. Hay distintas zonas de la lengua para cada sabor.

Lo que se debe buscar en el chocolate es el equilibrio entre dulce, salado, amargo y acido, sin entrar en el tema del umami, que es el recién descubierto quinto sabor y del cual escribiremos en un próximo post.

En la boca, debemos determinar la textura del producto, su capacidad de fundirse, la astringencia, el cuerpo, la persistencia del sabor, y su contenido de cacao como ingrediente fundamental del chocolate.

El primer sabor en ser detectado es el dulce, que reflejará la cantidad de azúcar en el licor de cacao del cual se hizo el chocolate. Será fuerte al principio y disminuirá al diluirse con la saliva.

Para los ortodoxos del chocolate, Este producto debe contener solo cacao y azúcar, sin embargo, cada vez son más los chocolateros que sacan al mercado chocolates con agregados, los cuales pueden añadir otros sabores al producto final.

El sabor salado y el sabor acido, se sentirán en presencia de estos “agregados” sin que, en mi opinión, esto sea motivo de descalificación del producto.  Estos sabores son de corta duración en boca ya que incentivan la salivación que los diluye.

Otra historia es el sabor amargo, que es originado por la presencia de polifenoles y taninos, que traen como consecuencia la astringencia del chocolate dependiendo de la cantidad presente de estos compuestos. Esta sensación perdura en la boca mucho más que los otros sabores.

Como ya se dijo en párrafos anteriores, lo que se busca en un chocolate es el equilibrio entre los diferentes sabores que contiene.

En la cata, se debe definir de antemano, los parámetros aceptables y la escala para valorar estos parámetros, ya que la apreciación es subjetiva lo que hace mucho más difícil la decisión cuando la cata es comparativa.


Si usted no es un catador profesional y simplemente le gusta degustar chocolates por el placer que eso le produce, entonces la decisión es mucho más simple. No importa lo que otras personas digan, el mejor chocolate es el que a usted le gusta y si está hecho con cacao venezolano, ¡es mucho mejor!